EL CONFINAMIENTO DE LOS NIÑOS

(English version)

-Videoconferencia realizada por Isabel Canales y Antonio Granadilla el 13 de abril de 2020-

“Llevábamos 3 semanas sin salir, con las pequeñas de 3 y 7 años. La verdad es que se están portando muy bien, pero ya sabes que nuestra casa es un sótano y no entra el sol, no tenemos patio y no pueden salir a correr y saltar, así que bajé con la mayor a comprar el pan. Me dijeron que estaban prohibidos los niños en la calle. Que eran contagiosos. Que nos fuéramos. Y nos fuimos a casa. Sin el pan”.

Los niños no son indiferentes a esta pandemia del coronavirus. Aunque mayoritariamente presentan un cuadro leve y autolimitado (1), parece que en este confinamiento pueden aflorar diferentes problemas psicológicos y de comportamiento. Está afectando a sus vidas. (2)(3)

Los niños tienen una gran capacidad de adaptación (4)(5), una gran capacidad de resiliencia (6)(7)(8). Y también unas enormes necesidades (9)(10). Son vulnerables. Lo que pase en la infancia deja huella para toda la vida. Necesitan igual que comer; correr, saltar, jugar, y crear. Necesitan sol, amigos y vida.

Incluso los que en esta situación disfrutan por momentos y están felices con sus padres, nos cuentan que han empezado algunos a no dormir bien, que tienen pesadillas, que pegan sin sentido y ríen como locos o están todo el día apagados. Cerca del 30% son hijos únicos, el 70% población española vive en pisos, más de la mitad con menos de 100 m2. Ellos lo dicen claro “quiero salir”, “estoy triste”,”quiero ver a mis amigos”… “quiero ser perro”. Pero no les oímos.

Decía Marina Garcés (11) sobre los niños en este confinamiento: “Los hay que están viviendo unas pequeñas vacaciones con sus padres. Los hay que están metidos en verdaderos infiernos”. A estos últimos, ni los vemos. La brutalidad se refleja en los poblados chabolistas de inmigrantes de Níjar o Lepe o en los penosamente conocidos barrios de extrema pobreza de la Cañada Real o las Tresmil. A muchos de estos niños, y a sus familias, el confinamiento los encierra y los condena: sin internet, sin agua potable, sin sustento, hacinados. (12)

Antes del confinamiento, los niños ya sufrían ansiedad, depresión, estrés, tristeza. Y no los vemos. Antes del confinamiento ya había maltrato infantil (13). No tenemos datos. Solo estimaciones. Más del 25% de los niños podría estar sufriendo maltrato, principalmente en sus casas (14). Y no los vemos. Confinado con mi abusador. Sin un cachito de cielo que se abra. Con la puerta cerrada. Eso debe ser el infierno. Y no los vemos.

La Fundación ANAR (15) refiere en este contexto un aumento de la  desprotección y violencia a niños principalmente intrafamiliar, ahora también de vecinos. En América Latina y Caribe más de 154 millones de niños están sin escuela, de ellos 80 millones, ahora  sin programa escolar de alimentación y son 10 los millones que tenían ésta como la principal fuente de alimentación. (16)

Y para enfrentar esta nueva escuela confinada, más desigualdad. La brecha digital. En España el 40% de los españoles no usa nunca el correo electrónico. La nueva escuela confinada obliga a niños y padres a usarlo. En España existen medio millón sin ordenador en casa, 100.000 sin internet. Entre los empobrecidos asciende al 42% y 22% respectivamente. Inequidad y sobreexposición, los dos extremos. (17)

No todos partimos del mismo punto en este confinamiento. Y hacemos planes estratégicos como si el resto respondiera a nuestra realidad. A los niños los dejamos fuera. Y a los que más están sufriendo, a ésos ni los vemos. ¿Por qué nos cuesta tanto? (18)

PROPUESTAS DE CAMBIO:

  1. VISIBILIZAR A LOS NIÑOS. “Mírame”
  2. DEFENDER. No entendemos por qué no empiezan a salir a la calle, bajo determinadas condiciones, como en numerosos países de Europa. Dinamarca reabre escuelas de Primaria y guarderías. No entendemos por qué los adolescentes no participan en los órganos donde se toman decisiones que afectan a su vida. Elegidos al azar, representativos de toda la sociedad. Porque las medidas que se toman no afectan a todos por igual. “Escúchame”
  3. PROTEGER. En el ámbito médico, además de ir tejiendo red sociocomunitaria y apoyarnos en los diferentes recursos: psicológicos, sociales… lo crucial es que en las consultas de Atención Primaria que se vean niños y adolescentes se les pregunte y escuche y no tanto explicarles.
  4. DAR VOZ. Dar voz a la infancia-adolescencia en la toma de decisiones políticas, en general y en lo que les afecta directamente. Son personas con derechos y con capacidad de influir en el mundo. Es necesario promover su participación a todos los niveles, del Grupo de Expertos que asesora al Gobierno hasta el Consejo de Salud del barrio. Son sujetos de derecho aquí y ahora. La participación, es solo uno de esos ellos.
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